Radio/Psicólogos Hoyo del Manzanares

   
 
 
   
     
 

Cuando Pedro regresó a su  despacho después de un nuevo  enfrentamiento con su jefe, sabía que era el definitivo. Otra discusión ácida, otro desafío, un nuevo batacazo.
Pensó en su familia…  en cómo les diría que –una vez más- se había quedado sin trabajo. 

Carmen … tan atractiva, tan inteligente y fuerte… eso decían todos mientras se preguntaban ¿porqué terminará siempre así … liada con hombres que le hacen daño ?

Quien más, quien menos  ha visto de cerca o vive personalmente historias que se repiten: fracasos reiterados, relaciones destructivas, parálisis frente a decisiones importantes,  situaciones que -inexplicablemente- no se pueden evitar.
Si nos fijamos un poco,  estas  historias reiterativas, que son únicas y propias de cada persona, se parecen en que nos hacen sufrir, nos angustian, nos agotan…  hay siempre un guión que nos atrapa y que parece cortado por el mismo patrón. Son una de las fuentes de malestar y dolor más intenso y agobiante.
Cuando una  historia de estas ocurre por primera vez,  le encontramos explicación, ("si no fuera por fulano o mengana")  a la segunda, pensamos en la mala suerte, ¿y a la tercera…. ? A veces hemos perdido la cuenta del tiempo en que estamos inmersos en ellas o simplemente ni siquiera nos damos cuenta de que estamos metidos en una trama que se repite.
Es entonces cuando debería surgir la pregunta "¿porqué me pasa siempre lo que me pasa…?" Pero muchas veces no surge por tantos  motivos… desde el temor a cambiar, a salir de nuestra pequeña inercia conocida hasta la arrogancia que lleva a negar que hay cosas que se nos escapan de las manos y así, terminamos atrapados en ellas, a pesar del sufrimiento que nos generan.
Ante esto es lógico preguntarse ¿por qué si hemos tropezado con esta piedra vamos directo hacia la siguiente? Es la muestra de que nuestro pensamiento consciente y nuestra sola fuerza de voluntad tienen sus límites. Los hilos que mueven estas historias no son conscientes ni deliberados. No es fácil comprender esto y menos aceptarlo. Intuir que no somos tan dueños de nosotros mismos como creemos es, como mínimo, desconcertante.
El trabajo en psicoterapia consiste en ir descubriendo cual es nuestra piedra particular , qué historia repetimos,  qué papel jugamos en ella, por qué y de qué modo permanecemos enganchados a personas o situaciones dolorosas; cuáles son los  aspectos de nuestra vida que se nos escapan.
Es un camino tan arduo como apasionante. Un momento y un lugar para escucharnos  e ir comprendiendo nuestra historia; meternos en nuestro pasado para poder cambiar nuestro futuro. Una experiencia en la que al ampliar nuestro campo visual podremos ir soltando los nudos que nos mantienen atados a las historias que repetimos.

 

Barbara Jochamowitz
Psicoterapeuta

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